La ayahuasca como tratamiento

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Por Xavier Fernández

La investigación científica de los efectos psicológicos de la ayahuasca es considerablemente reciente. Sin embargo, hoy tenemos algunas respuestas próximas a estar claras que se extraen de los estudios realizados, como por ejemplo que tras el consumo ritual y continuado de ayahuasca no se han hallado desajustes en la personalidad o en los niveles de sintomatología psicológica, constatándose un equilibrio en los niveles de síntomas psicopatológicos. Se han observado, tras el uso ritual de ayahuasca, menores grados de ansiedad, depresión, fobia, paranoia, obsesión, etc.

Por otra parte, la capacidad de la ingesta ritual de ayahuasca en el tratamiento de las adicciones es un apartado que merece especial atención, pues aunque las evidencias científicas son escasas todavía, si se ha observado que la participación como miembro de las iglesias sincréticas brasileñas es un protector contra hábitos de abuso y dependencia de drogas. Estudios cualitativos, es decir, basados en las entrevistas a los sujetos, han puesto de manifiesto que aún perteneciendo a una estructura religiosa con fuertes consignas normativas respecto a la abstinencia de drogas, parece que no se produce una substitución de la adicción a las drogas por una dependencia a la institución religiosa. Ni tampoco se sustituye la dependencia de las substancias de abuso por una adicción a la ayahuasca.

La bebida amazónica no produce una dependencia química como el caso de los estimulantes (cocaína, cafeína, anfetamina, etc.) o depresores (heroína, alcohol o sedantes de farmacia), ya que en primer lugar, la ayahuasca pertenece a una tercera gran familia de substancias psicoactivas, las incorrectamente llamadas alucinógenas o enteógenas (1). Preferible es el término visionario por producir una visión en un sentido amplio, entendida ésta como una percepción de la realidad espiritual, bajo el estado modificado de consciencia, dotando de significado al hallazgo de contenidos trascendentales, que a semejanza de los sueños, ilumina las regiones del inconsciente; tratándose con frecuencia el caso de las visiones de la ayahuasca como destellos sobre el inconsciente colectivo a toda la humanidad. Podemos reseñar el ejemplo de visiones de serpientes como un paradigma, estudiado y reconocido de visión arquetípica o colectiva con altas resonancias transculturales y por tanto presente en las culturas humanas de lugares y tiempos tan distantes como el hinduismo, los albores de la civilización humana en Mesopotamia, la poesía gallega, o la mitología amazónica, productora de los mitos de origen de las culturas indígenas ayahuasqueras. En estas leyendas se encuentra la historia de una Serpiente-Canoa (2) como la portadora de un individuo de cada una de las etnias del río amazónico Vaupés, que remontaron el curso del río hasta sus fuentes para establecer la humanidad. En segundo lugar, las plantas o substancias visionarias permiten una modificación de la consciencia –o de expansión de la misma- que al utilizarse en contextos estructurados de carácter ritual facilitan en proceso de reversión de la adicción, pues la capacidad de discernimiento aumenta, posibilitando encontrar tanto las raíces de los hábitos destructivos, como los nuevos patrones orientados hacia la salud y la realización.

La ayahuasca se emplea desde tiempos inmemoriales, pues se desconoce exactamente el origen del uso de la ayahuasca por las más de setenta tribus o etnias que la emplean en la actualidad en la cuenca amazónica. Los usos que han sido desarrollados por estos grupos humanos son muchos y muy variados, desde el facilitar la caza o el producir cohesión en la tribu, hasta la búsqueda de objetos perdidos o la comunicación con personas ausentes o muertas. Pero sin duda, el empleo más importante de la ayahuasca por parte del mundo tradicional indígena es la curación. Esta se puede facilitar de numerosas maneras, ya que la ayahuasca puede ser tomada tanto por el que sufre la enfermedad como por el paje (3), iwishin (4) o chamán que la ofrece. Incluso es posible que sólo la tome el chamán, o lo haga por separado para diagnosticar la enfermedad a través de la entrada en el estado no ordinario de consciencia que le permite ver que partes están afectadas, como funciona el proceso dañino, e incluso averiguar que remedios emplear en cada paciente -como las plantas más apropiadas a utilizar-. En estos casos, es evidente que los planteamientos descritos distan de la figura convencional del médico alopático que administra una substancia que nunca ha experimentado subjetivamente, buscando producir un efecto objetivo en el cuerpo del paciente; y sin mediar ningún proceso desarrollado de consciencia.

Los enfoques que emplean la ayahuasca ritual en la actualidad para el tratamiento de las adicciones participan o son herederos –total o parcialmente- de los empleos tradicionales de la ayahuasca por parte de los grupos indígenas, de los curanderos mestizos, o de las iglesias sincréticas brasileñas. Además, estos usos recientes de la ayahuasca, que no sólo tratan dependencias sino que facilitan procesos de crecimiento humano de expansión de la consciencia -pudiendo mejorar efectivamente otros desajustes psicológicos-, son una simbiosis entre los conocimientos tradicionales de la ayahuasca y formas occidentales de terapia y psicoterapia, como el psicoanálisis (sobre todo junguiano y freudiano), la medicina y psiquiatría occidental, así como la psicología transpersonal. El proceso que atraviesan los individuos para abandonar la dependencia y abuso de drogas a través de la ayahuasca es una búsqueda del Sí mismo (5), o de una identidad verdadera como una forma de crecimiento existencial que atraviesa límites como los propios miedos, traumas, y dificultades diversas, adentrándose en los territorios transpersonales del Ser humano, y permitiéndose una búsqueda psicoespiritual de eficacia renovada con respecto a las tentativas frustradas de la dependencia como camino de encuentro con uno mismo. De forma sencilla y clarividente Stanislav Grof, de reconocida experiencia como psicoterapeuta psiquedélico, ha escrito:

“En muchos casos, tras el anhelo por las drogas, el alcohol u otras adicciones está el anhelo por el Ser Supremo o Dios.”

De la experiencia con las aplicaciones psicoterapéuticas de la ayahuasca, puede afirmarse que el núcleo de la vivencia transformadora es una realización del potencial de autoconocimiento del Ser humano en toda su amplitud de consciencia, abriéndose el campo para la expansión más allá de la personalidad condicionada, permitiendo adentrarse en espacios trascendentales, oceánicos o transpersonales.

Si la experiencia con ayahuasca ritual es efectiva en las adicciones es por suponer una posibilidad de encuentro con uno mismo a través de las múltiples facetas del Ser, atravesando al comienzo del proceso, las problemáticas más inmediatas y acuciantes de la vida. Sirva como ejemplo el caso del tratamiento psicoterapéutico con ayahuasca para adictos que hemos practicado en el instituto IDEAA (6) de la Amazonia brasileña, donde tras un estudio cualitativo de los registros de las declaraciones de los sujetos, constatamos que la temática más frecuente en sus trabajos o sesiones ritualizadas de ayahuasca consistía en un repaso biográfico de la propia vida en sus paradas más tormentosas, revisándose hechos traumáticos o difíciles del pasado drogodependiente. Esta temática, totalmente sobresaliente de las demás, ilustra la enorme importancia de la ayahuasca como purgativo psicosomático (7) y espiritual, que extrae de la memoria recuerdos encadenados por un patrón que emerge a la consciencia en forma de insight (8), aportando no sólo una mayor visión sobre la problemática, sino también una recodificación de la emoción traumática, posibilitándose una curación de las heridas psicológicas; pudiendo encontrarse además, soluciones a patrones desajustados. Otra temática frecuente fueron las experiencias de muerte-renacimiento, donde se observa la relevancia de una muerte psicológica en el proceso de reconstrucción y renacimiento psicoespiritual. Las vivencias de fusión con la naturaleza o con planos elevados de consciencia –con visiones de luz, montañas iluminadas, unicornios, etc- forman parte del proceso psicoterapéutico que facilita la ayahuasca ritual, aunque con frecuencia son posteriores al proceso de limpieza biográfica.

La ayahuasca ritual es por lo tanto una psicoterapia de largo alcance en el tratamiento de diversas problemáticas como son las adicciones, los síntomas de ansiedad, depresión, fobia, paranoia, y obsesión; o bien posibilitando un entendimiento mayor sobre la existencia en toda su extensión a través de un intenso y profundo trabajo de autoconocimiento. El encuentro e integración con el Yo Superior, la Gran Madre, el Gran Espíritu, la Consciencia Cósmica, o la sabiduría que emana desde el corazón de cada ser humano como expresión de la divinidad, es la esencia vivencial que facilita la ayahuasca practicada en un contexto estructurado de carácter ritual.

El uso actual de la ayahuasca presenta una serie de limitaciones, como el caso de las legislaciones contemporáneas. En algunas naciones de fuerte relación de la ayahuasca con sus pueblos es legal un uso tradicional –chamánico o religioso- , como por ejemplo la reciente legalización de la ayahuasca tradicional indígena en Perú, o la ratificación del uso religioso en Brasil. Por otra parte, muy recientemente se ha logrado la legalización de la UDV en EEUU, mientras que en España es legal el Santo Daime de la línea del Padrinho Sebastiao, sin serlo todas las substancias que puede contener la ayahuasca que emplean en sus rituales. En este momento se hace necesario el avance hacia un estado de mayor conocimiento de la ayahuasca, para crear un corpus de conocimiento científico que tiene su origen y base en las investigaciones que actualmente están en curso, siendo la Barcelona actual un lugar de convergencia para numerosos investigadores de la ayahuasca, cuyos estudios no han encontrado ninguna evidencia sólida de toxicidad o potencial de perjuicio sobre cualquiera de las funciones psicológicas o fisiológicas estudiadas. Esperamos el desarrollo y finalización de estos estudios, además de considerar que en un futuro la legislación avance en paralelo a los hallazgos del conocimiento de la ayahuasca ritual, ya que se considera la ayahuasca en contextos estructurados ceremoniales –debido a sus potenciales facultades y propiedades- un alentador tratamiento para numerosas problemáticas del ser humano contemporáneo.

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NOTAS:

1. El término alucinógeno es inadecuado por hacer referencia a una percepción de una realidad sin nada objetivo que la produzca. Esto no se corresponde con la fenomenología de los efectos subjetivos, debido a que con los ojos abiertos se percibe la realidad objetiva y convencional de una manera modificada, mientras que con los ojos cerrados las percepciones visionarias apuntan hacia realidades subjetivas de elevado significado en planos de realidad metafísicos. Por otra parte, es inapropiado el término por las connotaciones peyorativas de la alucinación como síntoma patológico psiquiátrico de graves categorías diagnósticas como la esquizofrenia u otros trastornos psicóticos. Se ha propuesto el neologismo enteógeno como alternativa, significando “que genera divinidad dentro”, sin que sea preciso sobre el proceso que expande la consciencia hasta la trascendencia de los límites entre la realidad interior y la exterior, más allá de la dualidad. Es más adecuado el término visionarios para referirse a la visión como algo más allá de la experiencia perceptiva visual. Pues de este modo se designa una vivencia que con elevadas cotas de significado integra grandes cantidades de información, y una ampliación de la consciencia en forma de luz sobre la obscuridad inconsciente, que traspasa la realidad personal ordinaria produciendo vislumbres y conocimiento sobre la realidad allende los límites espacio temporales condicionados del ego.

2. La Serpiente-Canoa fue llamada Pamurí-gahsíru por los indígenas del río Vaupés, de las tribus: Desana, Pira-Tapuya, Uanano, Tukano, etc. (Reichel-Dolmatoff 2000). El mito refiere la presencia en la Serpiente-Canoa de un Ser llamado Pamurí-mahsë que fue concebido por el Dios Sol para crear los humanos.

3. Pajé es la denominación para los chamanes que emplean la ayahuasca en la tribu Kashinawá, alrededor de la frontera entre Brasil y Perú.

4. Iwishín es el término que refiere Josep María Fericgla para referirse a los chamanes o brujos de la etnia shuar, que por medio del consumo de ayahuasca pueden curar enfermedades de sus congéneres, o provocarlas, sirviendo asimismo para ordenar la realidad social y visionaria.

5. El Sí mismo es definido por C.G. Jung como el arquetipo central del inconsciente colectivo. Se refiere a la identidad esencial y divinal del Ser humano, al mismo tiempo como totalidad y centro del Ser pleno o individuado (en términos del propio Jung).

6. IDEAA es el acrónimo de Instituto de Etnopsicología Amazónica Aplicada.

7. Teniendo en cuenta que el proceso de purga a través del vómito constituye una experiencia muy frecuente en el estado modificado de consciencia producido por la ayahuasca, la revisión biográfica descrita tiene un fuerte componente somático, siendo habitual escuchar expresiones como “he vomitado a mi padre” por ejemplo, refiriéndose a esta purga psicosomática, de intenso carácter emocional.

8. El insight cognitivo es una idea sorpresiva de elevada claridad, que aporta una visión nueva, como por ejemplo la solución para un problema.

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Comentarios (1)

 

  1. Quiero conversarlo contigo.

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