Una noche con Albert Hofmann

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Presentamos a continuación una entrevista con Albert Hofmann, realizada en TVE por Fernando Sánchez Dragó y otros contertulios, en 1991.

La cinta del programa fue grabada en vídeo por una persona que realizó algunas copias, que se vendieron en una tienda en Barcelona bajo el sugerente título “El descubrimiento de la aspirina”, o similar.

Una de estas cintas fue adquirida por Domentx Ucin, que tras visualizarla varias veces llegó a la conclusión que este pequeño tesoro debería estar al alcance de más personas. Junto con Maite Elizburu, decidieron emprender la ardua y loable tarea de transcribir la entrevista por completo, que nos fue remitida por correo electrónico para su posible inclusión en esta web.

Desde aquí le agradecemos el trabajo hecho y la voluntad de dar a conocer este relevante documento.

Téngase en cuenta que el texto que sigue es una trascripción de una conversación televisiva; de aquí la escasez de puntos en el texto y la abundancia de puntos y coma.

Desconocemos la situación de los derechos para la reproducción de esta entrevista. Al ser emitida por la televisan pública española suponemos que no hay inconveniente alguno en que se reproduzca aquí con ánimo informativo. Para cualquier asunto en relación con los derechos pueden ponerse en contacto con nosotros a través del mail emc@imaginaria.org

Programa de la 2 TVE ” La Noche” (aparece este título al final de los créditos, aunque habíamos entendido por la entrevista que el título era “El mundo por montera”).

Contertulios: Dr. Albert Hofmann, Antonio Escohotado, Fernando Savater, Luis Racionero, Mario Satz, André Malbi y presentando Fernando Sánchez Dragó.

Fernando Sánchez Dragó: En estos momentos son las 3 de la tarde. El programa que hoy vamos a ver no se emite en directo como de costumbre, sino que se grabó el lunes 23 de octubre. En los días inmediatamente anteriores a esta fecha, la Universidad de Bilbao (Deusto, se supone) había organizado una serie de actividades culturales en torno a la figura del escritor alemán Jünger, último representante vivo de lo que fue la gran literatura europea. Y entre las personas que acudieron a esa cita, en la capital de Bizkaia, además del propio Jünger, al que se le confirió el Doctorado Honoris Causa por la citada Universidad, figuraba el Dr. Albert Hofmann, químico de profesión y naturalista por afición; lo que se dice un mito de nuestro tiempo, un hombre de alcance, fama y talla universal, por muchas cosas, pero sobre todo porque el Dr. Hofmann sintetizó, allá por los años 30 en los laboratorios Sandoz de Basilea, la dietilamida del ácido lisérgico, descubrió lo que hoy conocemos con el nombre de LSD y provocó uno de los mayores fenómenos -o cataclismos, según se mire- culturales y contraculturales de la historia universal. No podíamos desaprovechar la oportunidad de traer al Mundo por Montera a este nuevo Pitágoras, a este octavo sabio de Grecia, y de aquí que hayamos renunciado otra solución -no era posible-, a lo que en la jerga Televisiva se llama “el directo”.

Albert Hofmann tiene en estos momentos 84 verdes años entre pecho y espalda y, como van a comprobar enseguida, está hecho una rosa. Es suizo, de habla alemana, y en alemán vamos a entendernos con él gracias a los servicios de traducción simultanea.

Fue Antonio Escohotado, autor de esta “Historia de las Drogas” en tres volúmenes recién aparecido, tertuliano habitual en “El Mundo por Montera”, quien consiguió traer a Hofmann a este programa, de modo que es justo que sea también Escohotado quien nos lo presente, aunque sea por poderes. Tengo aquí una larga e interesantísima entrevista con Hofmann firmada por Escohotado y publicado por la revista “El Paseante”, y esa entrevista empieza con lo que ahora, a guisa de presentación de nuestro principal invitado en el día de hoy, voy a leerles:

“En el otoño de 1977 una muchedumbre llenaba el aula magna de la Universidad de California en Santa Cruz y sus inmediaciones, con el rostro pegado a las ventanas o el oído atento a los altavoces que difundían las ponencias de distintas celebridades en un simposio internacional. Un hombre de mediana edad aparentemente, sencillo traje gris y corbata, se abrió paso con dificultad hacia la mesa, donde distintos micrófonos florecían como ramas de un arbusto metálico. Cuando las ovaciones se serenaron, el llamado padre de la era psicodélica desplegó unas cuartillas y empezó diciendo: temo decepcionarles, quizá esperaban a un guru, en vez de eso se les presenta un químico”. Y en efecto… el químico, ha acabado sugiriendo, éste químico, un concepto del mundo, la metáfora del transmisor-receptor, seguramente hablaremos de ella en el curso del programa, que pronto aparecerá en castellano en forma de libro.

Hofmann nació en el cantón Suizo de Argau?(Argovia) en 1906 en el seno de una familia humilde que quedó desamparada por la muerte prematura del padre. Paso su adolescencia en el banco de taller de una fábrica como primogénito responsable de los suyos, pero le fascinaba la investigación científica y cursó simultáneamente estudios de química en Zurich, que terminó en un tiempo récord y con premio extraordinario culminando esa carrera con una tesis doctoral que hizo época, al describir por primera vez la hasta entonces enigmática estructura de la quitina. Los años duros quedaban atrás y siendo fiel a una vocación ya sentida desde niño, la de conocer los principios activos de las plantas, aceptó un puesto de investigador en el pequeño laboratorio que era Sandoz por entonces; allí permaneció hasta su jubilación, con hallazgos que contribuyeron enormemente a hacer de esa empresa un gigante farmacológico mundial.

Fruto de esos años fueron descubrimientos que Hofmann llama comerciales, tranquilizantes y analgésicos, alternados con otros que le permitirían desarrollar fármacos todavía insustituibles en obstetricia y neurología. Investigaba el misterioso hongo llamado cornezuelo o ergot, cuando topó con la dietilamida del ácido lisérgico, o LSD, un derivado semisintético que absorbió inadvertidamente; iba en bicicleta, después de haberla absorbido inadvertidamente, y le sucedieron cosas muy curiosas, es un viaje en bicicleta célebre, quizá el más célebre de los viajes en bicicleta.

Decía, Escohotado, que este derivado semisintético fue descubierto por Hofmann y a partir de entonces no solo su vida, sino la de innumerables otros, experimento una profunda modificación. Jünger y Aldous Huxley, también la CIA y la psiquiatría institucional, se apasionaron con el producto -unos creyendo que contribuiría a ensanchar la cordura y otros que permitía desatar a voluntad la demencia. En cualquier caso, nadie discutió que esa sustancia y varias más de su especie descubiertas por él durante los años 50, eran el hallazgo psicofarmacológico más importante del siglo. Doctor Honoris Causa en Harvard, Zurich, Estocolmo y Berlín, a mediados de la década siguiente fue invitado por la academia Sueca a pronunciar el ciclo de conferencias previas al otorgamiento de su galardón, que quedaría indefinidamente pospuesto, cuando el conjunto de prometedores hallazgos se convirtió de la noche a la mañana en amenaza mortal para el orden establecido. Instado por el Pentágono a que colaborase en sus proyectos de armas químicas, y por la inteligencia contracultural a hacer precisamente lo contrario, todo ello a partir de las mismas sustancias, comenzó para él, para Hofmann, una época de perplejidad sólo apaciguada con la distancia crítica que otorga el paso del tiempo.

Hasta aquí, un poco larga pero creo que era necesaria la presentación de Albert Hofmann. Aquí lo tenemos. Bienvenido, Dr. Hofmann, a este programa, gracias por ponerte el mundo por montera con nosotros; aquí lo tenemos, decía, sentado en mi trono de moderador del programa; se lo he cedido porqué va a ser el epicentro de este programa y también y sobre todo por cortesía hacia un maestro que viene de fuera.

Tenemos también a varios de nuestros contertulios habituales, que no fijos; son -vamos a presentarlos por enésima vez- el escritor y cabalista Mario Satz, el biólogo y otras muchas cosas André Malbi, el también escritor y taoísta Luis Racionero, el filósofo Fernando Savater y también escritor, como no, y el filósofo y también escritor -todos escribimos aquí, hasta los químicos- Antonio Escohotado, que ya ha salido a relucir. Es el de hoy un programa un poco especial y vamos a salirnos del carril. Será esto una tertulia, sí, pero una tertulia enfocada, polarizada, hacia el Dr. Hofmann. Una tertulia a mitad de camino entre la charla y la entrevista con contraste de pareceres. E… los contertulios del Mundo por Montera se convierten hoy en alguaciles alguacilados y, en vez de dar opiniones, aunque también las darán, van a provocarlas, o sea, van, vamos a entrevistar conjuntamente a nuestro invitado, pero de modo tal que sus preguntas y las respuestas de Hofmann puedan dar pie a otras intervenciones de las personas presentes en el estudio.

Yo creo que es Antonio Escohotado la persona más indicada para disparar la primera salva de este interrogatorio, de este tercer grado indagador y amistoso, pero antes, debería de tomar la palabra el Dr. Hofmann para decirnos en que consiste el camino de Eleusis, o El Camino a Eleusis, título de este volumen escrito al alimón con el etnomicólogo R. Gordon Wasson y el helenista C. Ruck. E… Dr. Hofmann, ¿ese camino de/a Eleusis hacia dónde conduce, cómo se sigue, cual es su meta?

Dr. Albert Hofmann: (habla pausada y fluidamente) Me alegra mucho tener ocasión de poder hablar sobre LSD sirviéndome de Eleusis.

A lo largo de milenios, Eleusis ha sido el centro espiritual más importante de la antigüedad Griega. Los misterios de Eleusis tienen su origen en la diosa del grano, la diosa Démeter; ella originó estos misterios como agradecimiento por haber vuelto a encontrar a su hija Perséfone. Perséfone había sido secuestrada por Hades, el dios del Tártaro, y como muestra de agradecimiento la diosa del grano regaló a la humanidad los cereales, así como los Misterios de Eleusis.

En estos misterios se enseñaron una serie de reflexiones sobre la vida y la muerte del hombre; se sirvieron como ejemplo del mismo grano del centeno; el grano del centeno es plantado en la tierra y muere allí para dar pie a nueva vida. Forman parte de estos misterios toda una serie de personajes conocidos en la antigüedad: Píndaro, Cicerón, Platón, todos estos personajes fueron allí en peregrinaje y les estaba prohibido decir lo que allí habían visto, era un secreto; pero lo que sí les estaba permitido era contar cual era la importancia que para ellos tenían los Misterios de Eleusis; y de forma unánime todos manifestaron que allí les había sido permitido comprender los mismos orígenes de nuestra vida, y también habían logrado vislumbrar el final de la vida: habían empezado a comprender de dónde venían y adonde iban.

Se sabía que los adeptos que peregrinaban a Eleusis después de largos preparativos, al final de su viaje recibían una bebida sagrada; esta bebida es la que les proporcionaba la iluminación, y de siempre había sido un problema para los investigadores y para la ciencia el averiguar los ingredientes de esta bebida sagrada capaz de iluminar la mente humana. Se formularon las más diversas hipótesis y teorías, y yo, conjuntamente con unos amigos -con el señor Wasson y el señor Ruck- he formulado la hipótesis que tenía que haber una combinación del tipo de LSD que estaba contenida en esta bebida sagrada. Llegamos a esta conclusión por la razón siguiente: cerca de Eleusis, y en realidad en todo el ámbito del mediterráneo, crece entre la hierba salvaje un cornezuelo de centeno muy especial, y en este cornezuelo de centeno nosotros descubrimos sustancias -combinaciones muy cercanas a la LSD. En realidad sólo están caracterizadas por una variante química mínima, muy poco importante, y por consiguiente me parece probable que los sacerdotes de Eleusis fuesen recogiendo este cornezuelo de centeno; lo tenían muy cerca, no tenían mas que triturarlo, y es muy probable que sea ésta la sustancia que se mezclaba en la bebida sagrada para convertirla en una bebida completamente psicodélica. (del griego psico/psique, alma-mente-espíritu y delos, visible patente, por lo tanto, reveladora del alma, relativo a la manifestación de elementos psíquicos que en condiciones normales están ocultos.)

Por otra parte hemos dicho que la diosa Démeter era la diosa del grano, y esta es una razón de más por la que el principio activo de Eleusis posiblemente creciera del grano. Hasta ahora por parte del mundo de la ciencia todavía no ha habido ninguna voz de oposición en contra de esta teoría. Parece ser por consiguiente que esta hipótesis es más que probable.

Fernando Sánchez Dragó: Antonio: ecce homo! -pero antes de formularle la primera pregunta me gustaría, tú que fuiste el primero de todos nosotros que lo conoció, y que además lo has visitado en su casa, en la cumbre de una montaña suiza, de una colina suiza que linda ya con Francia, que evocaras un poco como es Albert Hofmann, cómo lo conociste, cómo vive…

Antonio Escohotado: Bueno, yo leí el libro este “Mein Sorgenkind” que aquí se ha traducido como “testimonio de su descubridor”, pero que se debía traducir como “mi problemática criatura”, “LSD. Mi problemática criatura”, y bueno él era un hombre mitológico para todos nosotros desde los años 60 o así, pero al leer el libro saqué… saqué en clara conclusión, que además de ser un químico, era un humanista, era un poeta, era un visionario. Entonces le escribí. Tuvo la cortesía de contestarme; a mí me tocaron unos contratos de traducción por Viena y a la vuelta de un contrato conseguí una pequeña reunión en Basel (Basilea), y a partir de allí hemos seguido viéndonos, de esto hará unos seis años aproximadamente; y bueno, a los tres años o así tuve el honor de,… vamos, el honor de hacer el viaje para llegar a su casa, porque su casa es el primer viaje de reconocimiento de Alberto, se pasa por muchos sitios, por cañadas profundas, por pastos maravillosos y lustrosas vacas, se ven esas casas todas de madera de Suiza; y él arriba, tiene una casa pues… como de Frank Lloyd Wright pero en un escenario… de la Suiza de Guillermo Tell. Tiene una piscina dentro, pequeña piscina donde él se baña, es una delicia permanecer allí; y, bueno ya que me toca el primero en el turno de preguntas, me gustaría recordar una parte, un capítulo del último libro del Doctor Hofmann, de muy difícil traducción al castellano, y estamos luchando a ver que traducción le ponemos al título, donde él dice que estos Estados Alterados de Conciencia, o Estados de Conciencia Alterada, como se quiera decir, pueden ser útiles no sólo en el sentido habitual de hacer frente como la psiquiatría… a traumas, sino de una forma digamos cotidiana; no podemos ir –dice el doctor Hofmann– por la vida haciendo nuestros negocios habituales en este extraordinario estado de ánimo, sin embargo, a veces, entrar en ese estado extraordinario de ánimo puede ayudarnos a mirar con más ecuanimidad, con más serenidad, hasta lo más cotidiano, hasta la vida puramente práctica… cuáles son nuestros verdaderos intereses concretos. Al leer esto yo pensé que tenía de haber un poquito más, un poco más de que.. no debemos ir por la vida en este extraordinario estado de ánimo, y sin embargo no podemos ir por la vida sin que alguna vez, tengamos este extraordinario estado de ánimo… ¿me comprende?

Dr.Hofmann: Sí, naturalmente. Bueno yo creo que… lo que se percibe bajo la influencia de la LSD es lo que en otros términos, sobre todo en terminología religiosa, se ha calificado como iluminación. Se trata de una vivencia del mundo y también del propio yo, que difiere de la conciencia cotidiana en el sentido de que la barrera desaparece, poco más o menos, este pensamiento dualista con el que funcionamos de forma habitual es superado, y por así decir uno de adentra en la propia naturaleza, en la propia creación; se tiene la sensación de comprenderse a uno mismo mucho mejor si experimenta la creación no por más tiempo solamente con la razón, sino con la emoción, con el corazón. Y esto es lo característico de la visión, de los visionarios -es lo que ellos describen; quizás no sea exactamente lo mismo, pero es una sensación muy parecida con un significado igualmente parecido.

Fernando S.D.: Fernando Savater, tu turno.

Fernando Savater: Bueno, en primer lugar, yo quisiera también, aunque sea un poco, unirse al coro de las justificadas alabanzas que estamos oyendo decir que e… para mí también es muy importante encontrarme aquí con el Dr. Hofmann, e… al que considero digamos un creador en el sentido de impulsor espiritual, de persona capaz de desarrollar energía espiritual, con el mismo título con que consideramos a los grandes poetas, a un Rimbaud, a un Hölderlin, que han hecho esa misma función, esa misma función de expandir la conciencia humana e… En una ocasión… hay una anécdota que no sé si alguna vez la habré contado a los oyentes aquí mismo: Stendhal paseaba con un amigo e… por Roma, pasó por San Pedro en el Vaticano, Stendhal elogiaba enormemente la cúpula famosa de San Pedro, y entonces el amigo, de un modo muy positivista, muy “pied à terre” (con los pies en la tierra) dijo, “pero esto en el fondo para qué sirve”, y Stendhal le contestó: “eso sirve para conmover el corazón humano”. Bueno, yo creo que el corazón o el espíritu humano es un poco como los crecepelos -que hay que agitarlo antes de usarlo, hay que moverlo antes de usarlo; y el arte es uno de esos estimulantes que sirven para agitar el corazón humano y el Dr. Hofmann, también.Yo creo que le debemos uno de esos estimulantes para agitar y para utilizar el corazón humano, de los más importantes, de los más interesantes que este siglo ha visto. Mi pregunta se centraría en torno a una persona, para mí muy querida, que en mi adolescencia fue muy importante para mí -como lector- que es Aldous Huxley.

El Dr. Hofmann conoció bien a Huxley, incluso tuvo e… en fin, fue la persona que le proporcionó y que le introdujo, digamos, en el tema de la apertura de las puertas de percepción, a la cual Huxley dedicó tantas páginas importantes, y creo que finalmente incluso le asistió en el momento de su muerte, al final como… tal como Huxley quería. Me gustaría que si brevemente él pudiera contarnos algo de su relación con Huxley, yo se lo agradecería mucho.

Dr. Hofmann: A mí me impresionó profundamente Huxley. Tres años antes de su muerte, en 1960, Huxley me llamó por teléfono al laboratorio pidiéndome una entrevista y un almuerzo, a mí me alegró mucho esta invitación, porqué tenía conocimiento de sus obras “Las puertas de la percepción” y “Heaven and Hell” (“Cielo e infierno”) y así efectivamente nos reunimos en Zurich, y él me contó que estaba trabajando en su novela “Island” (“La Isla”); y en esta novela, decía, se mencionaba una droga muy especial: en esta isla se describe cómo un entorno antiguo es impregnado por la tecnología moderna. Y en esta cultura hay una droga que juega un papel fundamental, la medicina moksha; se trata de la llamada medicina de la iluminación y esta medicina, en esta cultura utópica, es una medicina que se administra en tres ocasiones en la vida; la 1ª vez en el tránsito de la niñez a la pubertad, una 2ª vez en la crisis de la mediana edad, y finalmente poco antes de la muerte, esa, esta gran transición.

A continuación, cuando Huxley terminó su libro, me lo regaló y me lo dedicó. Escribió: al Dr. Hofmann al descubridor original de la Mokshametzina. Y efectivamente, Huxley, aquello que describió en su novela, es lo que él ha vivido en su propia vida. Cuando ya estaba en el lecho de muerte -no hay que olvidar que padeció un cáncer muy doloroso- ya no era capaz de hablar; pues en el lecho de muerte, como digo, escribió unas notas para que las leyera su mujer, indicando 0,1 miligramos de LSD-IM. Su mujer sabía lo que significaba; ella le preparó esta inyección y él murió en paz. Esta experiencia tenía algo de conmovedora, porque con este acto Huxley mostraba que lo que él había descrito en su obra como un literato, como filósofo, era algo que él estaba dispuesto a vivir en su propia vida.

Fernando S.D.: Luis Racionero, tú nos has traído precisamente este libro de Aldous Huxley “Moksha”, que habla de lo que nos acaba de explicar Albert Hofmann.

Luis Racionero: Exactamente.

F.S.D.: Tu pregunta Luis, por favor.

Luis Racionero: Si e…, claro, a mí me interesa enormemente el Sr. Hofmann porque, hasta la LSD, yo había creído que el conocimiento consistía… bueno, en leer libros, en hablar con personas ilustradas… y por tanto ir acumulando información. Con la LSD yo me di cuenta que el conocimiento, aparte de ir llenando el cerebro, podía ser poner el cerebro en otro estado, es decir, yo creo que a veces se evoluciona más si uno pasa de un computador a otro más grande, o de un programa a otro, que llenando el mismo computador de más y más información; es ese salto cualitativo el que desde luego me interesó enormemente al probar la LSD, es decir, el cerebro se convierte en otra cosa, funciona de otra manera, parece que tiene muchísimas más conexiones neuronales. Yo le quería preguntar si él podía explicar de una manera accesible, al público en general, pues que pasa e… químicamente o neurofisiológicamente en el cerebro cuando uno toma sustancias de este tipo; cual es el mecanismo que hace que el cerebro se transforme en otra cosa, llegue a otro estado de funcionamiento.

Dr.Hofmann: La LSD, y también todas las sustancias afines, sustancias por ejemplo procedentes de las drogas mexicanas -mezcalina o psilocibina, por ejemplo-, estas sustancias tienen una estructura química que está muy relacionada con los llamados neurotransmisores, las hormonas cerebrales muy normales y que juegan un papel muy importante en la estructura química de nuestra propia psique. Se puede explicar el proceso de la manera siguiente: la LSD y los otros productos psicodélicos ejercen una función estimulante para la función cerebral, actúan en las más diversas direcciones. La vivencia emocional es una de las vivencias que es estimulada; se estimulan también las percepciones: los colores se vuelven más intensos, y la audición también se ve estimulada… prácticamente toda la percepción sensorial aumenta, se intensifica, y la experimentación de todas estas impresiones procedentes del entorno, a su vez, se potencian una vez más. Todo ello lleva a una percepción completamente diferente a la percepción cotidiana; como ya he dicho, se tiene la sensación de entrar en un nivel de realidad que hasta ahora sólo se podía percibir desde el exterior, mientras que ahora se vive desde el interior. Pero para contestar a la pregunta, la explicación de porque se producen estos efectos a través de estas sustancias, pues se explica por su afinidad con las sustancias y hormonas cerebrales, con sustancias que están presentes en el cerebro. De no existir esta afinidad sería muy difícil comprender porque afectan hasta este punto la estructura química de nuestra psique.

Luis Racionero: Si, bueno, Huxley decía que era como si se levantaran unos filtros, es decir, cuando estos radicales que se parecen a la serotonina y la acetilcolina se ponen en las sinapsis neuronales, parece que haya un levantamiento de filtros, ¿no?, que normalmente la percepción normal está mucho más e… sometida, mucho más e…

Antonio Escohotado: Rutinarizada.

Luis Racionero: Si, rutinarizada, espesa… como si hubieran, pues eso, realmente unas pantallas o unos filtros que fueran los que nos mantienen en este estado, y que al entrar estas sustancias, estos filtros se levantan; ¿esto químicamente como sucede?

Dr. Hofmann: Bueno, creo que no se puede explicar desde un punto de vista químico. Estamos más bien ante una metáfora… además que Huxley utilizó otra metáfora; él dijo que normalmente nuestras sensaciones y nuestro entorno tienen que ser filtrados; si nosotros pudiéramos evidenciar todo lo que nos llega no podríamos procesarlo, necesitamos una válvula –se trata de una válvula muy estrecha en nuestra conciencia cotidiana– y ésta válvula es la que se abre a través de estas sustancias; somos capaces de recibir mucho más de lo que nos llega. Ésta es la metáfora que él utiliza y es también la misma, e… el mismo sentido, en realidad que la metáfora del filtro, pero a mí me gusta más la de la válvula.

Fernando S.D.: Mario Satz… Y les recuerdo a todos que nos hemos comido ya más de la mitad del programa.

Mario Satz: Bueno, yo tengo unos cinco minutos.

Fernando S.D.: Je, je, je, segundos.

Mario Satz: A… me gustaría, de ser posible, Dr. Hofmann, volver al tema de Eleusis en relación al tema de lo sagrado y lo profano. Porque me parece que no es de ninguna manera casual que lo sagrado de la experiencia Eleusina esté ligado a la agricultura y al grano; yo he descubierto hace poquísimo tiempo que los Misterios Mayores, por ejemplo, se celebraban en septiembre. Septiembre está bajo la constelación de Virgo, y Virgo tiene como imagen tradicional a una mujer que sostiene una espiga; por lo tanto la espiga, en aquellos momentos de los Misterios Mayores, estaba arriba y estaba abajo. Usted nos habló de Démeter y del don de la agricultura. Si aquella era una experiencia sagrada, y hipotéticamente esta ligada al cornezuelo del centeno, y estamos en un momento en el que se plantea el problema de la legalización o no-legalización de las drogas, de otras e inclusive de ésta misma droga, me preocupa saber porqué en ese siglo clásico, supongo que fue la época de Pericles, se planteó el problema de censurar a un grupo privado de personas que había -no se si usted recuerda en el libro- celebrado el mayor de los Misterios privadamente, como si aquello maravilloso que veían los peregrinos en Eleusis sólo pudiera ser sagrado en la medida que fuera colectivo, ritual, trascendente, y no individual y en cierto modo profano ¿Es que la experiencia capital que provocan las drogas tiene que estar ligado a lo sagrado? ¿Es necesario?

Dr.Hofmann: En primer lugar quisiera decir… bueno, usted ha hablado de la prohibición de las drogas o de su posible legalización; hay que diferenciar entre diferentes tipos de drogas. Hay drogas que son sumamente peligrosas, drogas que producen la adicción como la heroína, las anfetaminas o los opiáceos. Estas son drogas que justamente por provocar la adicción y la utilización crónica producen un deterioro físico y psíquico. En cambio, la LSD y los otros productos psicodélicos no provocan adicción y son poco tóxicos; no hay que clasificarlos realmente como drogas para no incluirlas en este conjunto de sustancias problemáticas. Con ello no quiero decir que estas drogas carezcan de peligro; ésta es la razón por la que en Eleusis se presentan en un marco restringido; ésta es la razón por la que los indios, por ejemplo, que siguen utilizando estas drogas en la actualidad, lo hacen a modo de plantas sagradas sólo destinadas al culto religioso. Porque cuando no se está preparado para lo que a uno le sucede bajo la influencia de estas sustancias, pues uno no es capaz de superar esta experiencia, desde un punto de vista psicológico; para el no-iniciado la vivencia que se produce es tan abrumadora… Esta experiencia que consiste en separarse del mundo habitual, para adentrarse en un mundo mucho más complejo, mucho más profundo, para una persona no preparada la consecuencia puede ser un profundo shock psíquico, un derrumbamiento traumático. Éste es el peligro de estas sustancias, pues tienen que utilizarse en un marco ceremonioso que nos falta normalmente -y cuales son las consecuencias de esta situación se ha visto muy claramente en América en los años 60. Por ejemplo, se produjo casi una nueva era, al menos era lo que se creía en aquella época, la época de los hippies, pero se ha mostrado que se había obrado sin cautela. Estas sustancias se habían ofrecido como bienes de consumo para un consumo masivo, sin tener en cuenta la necesaria cautela, el necesario cuidado que ya se conocía en la antigüedad y una cautela que también respetan los indios. En aquella época, en los años 60, se vendía LSD por la calle, sin respeto alguno, y ésta fue la razón por la que se produjo la catástrofe. La revolución psicodélica terminó en el sentido de que éstas sustancias que antes tenían un empleo ritual, en los EE.UU. eran productos de venta libre para su utilización en medicina y también para el consumo privado, y a raíz de estos acontecimientos de los años 60 se pasaron a prohibir y adquirieron una fama todavía más negativa que los opiáceos. Sin embargo, los médicos que tenían estas sustancias en su posesión, hasta hoy no han podido utilizarlas, a diferencia de los opiáceos que sí pueden utilizar; y quizás aquí habría que intentar provocar un cambio. Deberían ser productos accesibles para la psiquiatría y la investigación médica, por así decir. Hoy en día los psiquiatras se han convertido en los gurus, en los sumos sacerdotes de nuestra sociedad, y si tomamos el ejemplo de los indios, estas sustancias están en manos del curandero, del sacerdote de la tribu; es el único que sabe utilizarlas, porqué es el que sabe, y sabe cómo administrarlas. Bien, en nuestra sociedad, para seguir con el paralelismo, el sumo sacerdote sería el psiquiatra, y por eso en una primera fase me parece conveniente que estas sustancias se separaran de las otras drogas que producen adicción, y se deberían volver a las psiquiatras. Me parece que debería ser un primer paso.

Fernando S.D.: André,

André Malbi: E… Dr. Hofmann, aquí se han levantado muchas liebres. Yo tengo unos cuantos interrogantes muy diferentes de los que tenía al empezar esta rueda de tertulia. El primera de todas tiene que ver con el concepto de iluminación. Aquí se pareció confundir la luz que viene de dentro con la que viene de fuera; lo más extraño de este tema es que tenemos una glándula que se llama la hipófisis que fabrica una sustancia la 5-hidroxi-triptamina, la serotonina, la cual acaba de mencionar Racionero, que tiene una estructura muy parecida a la LSD. Tiene en común con la LSD, con la psilocibina y con un montón de psicotropos, una parte de su estructura molecular que es el anillo indólico que caracteriza a estos compuestos; pero de una manera extraña, el exceso de serotonina en el cuerpo humano viene totalmente contrarrestado por la toma de LSD. Primero.

Segundo; se ha llegado a bautizar a la serotonina o la 5-hidroxi-triptamina, como la hormona del estrés, o esta angustia de imposibilidad que nace del enfrentamiento con el mundo que nos rodea. El LSD, en este momento, permite de ya no estar angustiado y a lo mejor sólo ser presente, que es la primera cosa importante lo que quiero preguntar.

La segunda es que, detrás de todas las preguntas que han sido hechas, y en todas las que se podrían hacer, hay la pregunta fundamental: ¿Existe una sustancia que sería la Puerta de la Muerte?, ¿sería posible de entender antes de morirse lo que esto implica? ; Puede ser de que todas esas iniciaciones antiguas que implican cada una de ellas y todas a la vez, el paso por la pequeña muerte, algo que ver con la movilización de unas sustancias que el cuerpo humano es capaz de producir? ¿Sería posible de que todas las síntesis que se puedan hacer sean sólo símiles, reproducciones o intento de parecido con algo que podemos nosotros hacer? Pporque, diablos, hay santos que llegan al extasis por sí solos en la soledad, en el hambre, en la oscuridad, en la pobreza, y que de repente haya que ganar 50.000 pelas para comprarse una dosis, cuando, del, porque está prohibida. Y de otra parte hay algo más, que me molesta bastante, es que se está planteando como si habiera… hubiera conciencia de 1ª y conciencia de 2ª… lo siento, estamos viviendo en un universo que es tal como es, y de momento el único problema que tenemos es tener que aguantarnos con la limitación sensorial en la cual vivimos; pero, el hecho de que no veamos los rayos infrarrojos, los rayos X o toda la gama de la radiación electromagnética, no impide de que existan; en realidad, es la pega (pena?) de un ciego frente a los cuadros de Goya, y yo, a mí, me encantaría saber si acaso no habría que diferenciar las sustancias que permiten ser más lo que somos y ayudar a que el universo en que estamos sea más lo que es, y sustancias que lo alteran. Yo diferenciaría muy fuertemente las drogas, de las sustancias psicotrópicas, porque la droga entrega un universo alterado, falso, mentiroso, totalmente diferente de sí mismo, y las sustancias como la que usted ha pasado a la historia en 1943, son las que abren hacia nosotros mismos y a través de nosotros hacia todo el resto, el mundo, la gente, la vida y probablemente la muerte, porque los trabajos del Dr. Larche (¿?) sobre estimulinas(¿?) biogenes que implican alteración del núcleo indol para que puedan aparecer, me parecen muy interesantes. Qué le parece, ¿existe una droga de la muerte?, puede ser que el éxtasis, puede ser que la luz pueda salir de alguien, ¿es cierto de que Teresa de Ávila tuvo el corazón atravesado por una luz tan fuerte, que llego físicamente a dejar una herida?

Dr.Hofmann: Bueno, en cuanto a la última pregunta de la Sta. Teresa de Ávila, se trata de una pregunta a la que no puedo contestar, pero todas estas preguntas me llevan una vez más a Eleusis. En Eleusis se transmitió un conocimiento sobre la vida y la muerte. Y este conocimiento de hecho es el conocimiento que buscamos en nuestra vida, cualquier ser humano reflexiona sobre su origen y sobre la meta a la que se dirige. Y hay diferentes métodos para llegar a una contestación, diferentes métodos para lograr unos conocimientos más profundos; métodos como la meditación, los diferentes ejercicios del yoga, el aislamiento al que se han sometido muchos de los llamados santos, y también existe la vía por las sustancias psicodélicas, pero no es más que un camino para ayudarnos en esta búsqueda. Y de hecho, muy a menudo, las vivencias bajo la influencia de LSD y otras sustancias psicotrópicas se describen como una muerte y un resucitar; hay una fase en la que se experimentan unas vivencias muy sombrías, fases que podrían describirse como una sensación de muerte; pero al final de esta vivencia vuelve la luz, y es justamente lo que muestra Eleusis: a saber, el abandonar el mundo habitual, pues este abandono, esta separación del mundo cotidiano, pues, puede equipararse a una sensación de muerte. Se abandona lo que uno conoce como el mundo, este mundo cambia y durante un momento se tiene la sensación de estar perdido, pero, a continuación uno entra en un nuevo nivel de conciencia con la sensación de haber integrado la conciencia cotidiana dentro de esta nueva conciencia; se experimenta una nueva dimensión, y una nueva conciencia de la realidad.

Andre Malbi: Mira, la mejor manera de morir es la de dejar de vivir, evidentemente; sin embargo, el hecho de poder experimentar, mientras el cuerpo vive, la muerte, como el acabar una cierta trayectoria, pero sólo implicando la mente, la capacidad que tenemos de ser conscientes de nosotros mismos y de lo que nos rodea, yo y el gran otro, este universo con el que estoy dialogando siempre, pasa evidentemente por prótesis; yo creo evidentemente que las drogas son prótesis, y que hay prótesis que obligan a caminar torcido y otras que ayudan a caminar recto; el fundamento de mi pregunta era saber si la LSD (el Dietilamid-noroacilmetil-d-lisérgico?) ayudaba a caminar recto o sólo nos enseñaba uno de los varios caminos que permiten rodear la existencia reciproca de este gran otro, y de cada uno de nosotros.

Dr. Hofmann: Para mí la vivencia del LSD ha sido un abrir de mis propios ojos. Yo he tenido de repente mayor conciencia de que la creación puede vivenciarse de un modo mucho más grande, mucho más hermoso de cómo lo solemos percibir. Es un estado de estimulación (me parece que él dice Rausch que se traduce mejor como Embriaguez) y de un verdadero éxtasis, pero hay que volver; no se puede permanecer en este Estado Extático Estimulado, no podemos vivir nuestra vida normal en este estado. Para hablar en palabras de Huxley, tenemos que volver a cerrar las válvulas, tenemos que volver a afrontar nuestros problemas cotidianos. Pero es importante saber que detrás de la barrera de nuestra vida cotidiana se oculta un mundo mucho más amplio, mucho más profundo y divino.

André Malbi: Una pregunta sin respuesta necesaria, ¿quién murió cuando usted nació y quién nacerá cuando usted muera?, no se contesta esto y dejo la palabra.

Dr. Hofmann: Ha, ha, ha, tampoco podría contestar.

Andre Malbi: Ni hace falta.

Fernando S.D.: Bueno, yo, en vista de que el programa se nos está yendo, renuncio a mis preguntas y le paso la palabra a Fernando Savater, que creo que tenía que formular alguna…

Fernando Savater: Bueno si, un minuto, no… Yo simplemente quisiera decir algo en torno a la distinción entre digamos drogas de 1ª ó de 2ª ó de 3ª. Yo creo que las hay, y creo que hay posibilidad de tratar jerarquías y gustos muy diferentes en general,

Antonio Escohotado: Como en los vinos.

Fernando Savater: No, yo sólo… no diría como los vinos, yo diría por ejemplo como en los libros, es decir, a mí me gustaría que la gente estuviera educada en la lectura de una determinada serie de obras que me parecen liberadoras y enriquecedoras, y no en otras obras que me parecen empobrecedoras o embrutecedoras; pero en cualquier caso lo que no soy partidario es de la prohibición, digamos, de las obras literarias. A mí me gustaría que la gente fuera partidaria de la lectura, digamos entre comillas, de las obras por ejemplo del Dr. Hofmann, en vez de la lectura de otras obras algunas de ellas perfectamente autorizadas, y vendidas en las farmacias e… muy embrutecedoras y muy tristes para el ser humano. Yo lo que quisiera decir es quehoy, frente a la libertad ante esta oferta, hay dos propuestas: una la de la culpabilización, es decir, la culpabilidad como respuesta ante la libertad, la satanización, convertir las drogas en culpa; y otra la responsabilidad: yo pienso que el uso, el contacto, con determinadas formas de conciencia diferente cómo puede lograrse por… Ciertas drogas como la LSD, e… pueden aumentar la responsabilidad y utilización de determinadas sustancias, frente a la culpabilidad con que se las carga normalmente.

Dr. Hofmann: Creo que es muy importante que uno comprenda perfectamente que la utilización de las drogas es una aventura, porque la entrada en otros niveles de conciencia, ya sea a través de la meditación o productos psicodélicos como la LSD, siempre implica un atrevimiento. Pero creo que deberíamos dejarlo a la libre responsabilidad del individuo; él debe ser quien decide y cual debe ser la vía que quiere utilizar para lograr una mayor comprensión de los grandes misterios de nuestra existencia. Tiene que ser él quien decide si prefiere salirse de las enseñanzas religiosas, de la fe, para acercarse a este misterio, si prefiere utilizar métodos de meditación, de aislamiento, o si prefiere consumir sustancias psicodélicas. Pero en realidad no es tanto la LSD que puede aportar la iluminación al individuo; hace falta una preparación, hace falta una expectación y una madurez, y una responsabilidad muy grande. Sin estos requisitos la LSD no es más que una sustancia, una sustancia que tiene relación con nuestro organismo. Nosotros, como organismos bioquímicos, tenemos una afinidad con el mundo vegetal y hay sustancias que influyen en nuestra conciencia; vivimos el mismo ciclo vital que las plantas, y la LSD, al igual que todas las sustancias psicodélicas, tiene su origen en el mundo vegetal. Nosotros lo debemos todo a la planta, le debemos nuestro alimento, nuestro propio proceso vital y su energía, y en realidad podríamos calificar estas sustancias de psicovitaminas, capaces de ayudarnos a ir más allá de nuestra maduración física, que nos ayudan a un crecimiento psíquico y espiritual.

Fernando S.D.: Respecto precisamente a occidentales… Después de la relativa permisividad de los años 60, cerraron filas no sé si con mucho conocimiento de causa, contra la LSD y sustancias parecidas, y nos avisaron sobre el riesgo de destrucción de neuronas, destrucción de cromosomas y… en fin, otros componentes genéticos, e incluso ya no en occidente sino en el propio oriente, en el mundo de las sectas, de los gurues, de los iniciados, de las religiones mistéricas etc., se empezó a decir que la utilización de estas sustancias dañaba de forma irremediable lo que en el hinduismo se llaman los chacras, esa especie de puntos neurálgicos, puntos vitales, puntos energéticos del organismo, a través de los cuales se produce la reunión del microcosmos con el macrocosmos. ¿Que hay de verdad y que hay de leyenda interesada, en este ponernos sobre aviso a propósito de estos peligros?

Dr. Hofmann: Bueno, estas publicaciones indicando de que la LSD trastorna la masa del globo cerebral, y por ello influye negativamente en los cromosomas, pues es una afirmación errónea como se ha demostrado científicamente; no se han podido demostrar secuelas físicas. Como ya he dicho el peligro radica de que la vivencia psicológicamente profunda de una realidad distinta; excepto en el caso de una experiencia que para una psique determinada no sea superada, no ha habido ningún tipo de peligro físico. Se han tomado centenares de dosis de LSD por el mismo individuo sin que se haya producido ningún daño físico; cuando se toma sólo tres veces la cantidad de heroína de la que es necesario para obtener su efecto habitual, pues el individuo muere; si bebo diez veces más alcohol del que me hace falta para producir el efecto deseado, también muero. Sin embargo, de LSD se ha llegado ha tomar cien veces la cantidad necesaria sin que se produzca ningún daño físico. Lo que sí ha ocurrido es que se han producido muertes como consecuencia del estado profundo de confusión de la conciencia que se produce en un individuo no preparado; una vez más, LSD forma parte de las llamadas drogas sagradas, sagradas en el sentido de que hacen falta los preparativos necesarios, hace falta un respeto. Y vuelvo una vez más a Eleusis: estas drogas se tienen que administrar tal como se administraban en Eleusis; me parece que incluso puede ser un ejemplo de cómo manejar estas sustancias en nuestro tiempo.

Andre Malbi: Doctor,

Fernando S. D.: Es que, perdona una cosa brevísima, ¿ tú a tu divina edad sigues experimentando con estas sustancias en tu cuerpo y en tu alma?

Dr. Hofmann: Mmm… je, je, je, todo lo que LSD me ha podido dar, ya me lo ha dado, y ahora intento vivir de acuerdo con estas vivencias. LSD me ha abierto los ojos, he sido capaz de comprender, y ahora intento mantener mis ojos abiertos siempre, es decir, mantener la conciencia abierta, sin LSD; seguir comprendiendo el milagro de la vida, el milagro y el misterio del ser y del devenir.

Andre Malbi: Al igual que los Taoístas decían que el ideal de la actividad era el buen hacer y el hacer sin actuar, puede ser de que la conciencia tenga que…, que actuar sin ejercerse hacia fuera; puede ser de que el único mundo en el cual tengamos acceso realmente sea un mundo interno, y que este mundo interno cuanto más símil al que nos rodea, mejor. Puede ser el LSD sea uno de esos caminos y pasos… de paso, eh, creo que los siete que estamos aquí somos todos drogados porque hoy hemos tomado derivados de “colinas” (¿?) que sea café, té o que sea chocolate, el chocolate que es sin cacao, que no es broma…

(…)

Durante esta última intervención van pasando los títulos del cierre del programa y así acaba el programa y la cinta. He intentado traducirlo lo más literalmente posible con los dejes y errores gramaticales del habla y escribirlo todo tal y como yo lo he escuchado; hay que tener en cuenta que las respuestas del Dr. Hofmann las dice en realidad la traductora y que ha habido palabras y expresiones que no sé si los he trascrito correctamente.

Fuente: Foro Chamanes, vía email.

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