Jesús Olmo, “videoautista”

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(Tiempo estimado de lectura: 11 minutos)

¿Cuándo y cómo surge tu afición por la videocreación?

Bueno, no es fácil hablar de “cómo surge la afición” de uno sin empezar a decir tonterías, pero lo voy a intentar. No creo que la gente haga vídeos porque existe la videocreación o el videoarte; creo que es más bien al contrario: existe eso llamado videoarte o videocreación porque la gente hace vídeos, porque hay una necesidad previa que, en este caso, encuentra su mejor modo de expresión en el formato de vídeo. Sé que esto parece, y probablemente sea, una obviedad, pero me parece importante recordarlo de vez en cuando: quiero decir con todo esto que el deseo o la necesidad de expresar creativamente una visión es muy anterior al formato o a la técnica utilizada. La técnica, el formato, vienen después por inercia, por afinidad, por cercanía, por acomodación, etc. Mi ‘afición’ a expresar o materializar visiones siempre me ha acompañado, para bien y para mal. Mi trabajo es el de guionista de cine, un medio casi exclusivamente narrativo, pero desde hace tiempo he venido sintiendo la necesidad y la curiosidad por investigar otros lenguajes visuales no necesariamente cinematográficos o narrativos en el sentido estricto; ha sido recientemente cuando he encontrado en el videoarte (por su libertad y versatilidad) el vehículo adecuado para visualizar ciertas cosas, cierta manera de mirar que tiene más que ver con la poesía en imágenes y con la experimentación visual que con la narración tradicional del cine.

¿Qué es lo que intentas expresar con la pieza Parabthi?

Parabthi es una palabra en sánscrito que viene a significar algo así como “el océano de la vida y de la consciencia”. La filosofía hindú advaita (“no-dualidad”) utiliza esta expresión para referirse a ese gran y único océano del Ser del que todo surge… y al que todo regresa. En el reducido margen de 3 minutos, que era la duración máxima admitida por las bases del concurso, la pieza pretendía expresar en alguna medida, en términos desnudos, puramente visuales, sin recurrir efectos especiales de ningún tipo, ese simple concepto: el océano como metáfora espiritual de la Unidad Originaria de Todo lo Que Es (humanos, perros, arañas, rocas, etc.). Ellâm Onru, ‘Todo Es Uno”, enseña esta filosofía espiritual. En fin, la verdad es que resulta difícil hablar de lo que uno “pretendía” con una pieza supuestamente “poética” y “experimental” como esta sin acabar resultando pretencioso y pedante con tus explicaciones. Supongo que otra forma más modesta, e igualmente sincera, de responder a esta pregunta consistiría en decir que Parabthi es sólo una pequeña mancha de Rorschach en formato de pieza audiovisual, hecha con la intención de que cada espectador extraiga de ella su propia interpretación, su propia impresión.

¿Qué supone para ti haber sido galardonado con el Premio del Jurado de click&rec?

Siento alegría y gratitud, claro, pero lo cierto es que no me considero “autor” ni de este ni de otros vídeos que he hecho. Esto es difícil de explicar y de entender, y sobre todo es muy fácil de malinterpretar como un delirio, como una pose, como vanidad disfrazada o como falsa modestia, pero he decidido asumir el riesgo e intentar explicarlo a pesar de que algunos amigos me han aconsejado no hacerlo. Bien, sé que esto puede sonar extraño o ‘esotérico’ (y no lo es en absoluto), pero la simple verdad es que el “yo” no está ahí cuando “hago” los vídeos. Cuando hago esos vídeos (mejor dicho: cuando esos vídeos son hechos), “yo” desaparezco, “yo” desaparece, literalmente no estoy ahí. No soy yo el que hace los vídeos, sino más bien “algo” a través de “mí”. No hablo de “trances místicos” ni nada parecido (aunque algo de eso hay, ja ja, pero no entraré en el tema aquí y ahora). Hablo simplemente de estar “conectado” con algo mucho más grande que tú (y de lo que tú, al mismo tiempo, eres parte). Hablo de percibir las cosas tal cual son, de fluir con lo real (una simple roca, el cielo, el mar, una bandada de pájaros, la gente por la calle). Hablo de celebrar a través de las imágenes captadas por una cámara el simple milagro de estar vivo, de estar consciente, de sentir que uno es pura consciencia, que todo es, de hecho, pura consciencia. Hablo de estar alineado con el eterno instante del presente, de mirar de verdad eso que llamamos “la realidad”, y hacerlo sin filtros, sin proyecciones imaginarias, sin prejuicios, sin expectativas, sin recuerdos, sin conceptos adquiridos, sin contaminaciones, sin ruido mental. Se trata de mirar no con los ojos, sino más bien “a través de ellos”, como decía William Blake. Eso solamente ocurre durante unos instantes, muy breves y fugaces, pero ocurre, doy fe de ello. Muchos rechazarán o no entenderán esto que digo, pero me consta que también hay otros que saben perfectamente de qué estoy hablando, aunque sea difícil de expresar en palabras. Si los vídeos consiguen “llegar” o no a aquellos que los ven, si consiguen o no comunicar al espectador esa “experiencia” (o más bien esa “no-experiencia” que surge en ausencia del “yo” experimentador)… bueno, eso ya es otra cuestión, claro. El caso es que cuando hago vídeos, cuando esos vídeos son hechos… todo se queda… en silencio. No se me ocurre otra forma mejor de expresarlo. Yo sólo coloco el trípode y la cámara, y pulso el botón de grabación, nada más. Declaro esto con total y absoluta sinceridad y humildad, me crean o no. El “ego” personal (esa “ilusión óptica de la conciencia”, en palabras de Einstein) no suele estar –no debería estar- ahí cuando se produce la visión o la creación, sea del tipo que sea (poesía, pintura, literatura, etc.), y el videoarte me ha dado la oportunidad de ver que eso es totalmente cierto, y por ese descubrimiento siento una enorme e indescriptible gratitud que literalmente me ha cambiado la vida. “Jesús Olmo” no es más que otro concepto de tantos que surgen en el campo de la conciencia, y conciencia es lo que uno realmente es, es lo que realmente somos, lo reconozamos o no, lo veamos o no. (Creo que vivimos en una trágica confusión: nos identificamos totalmente con los pensamientos -olas en la superficie-, olvidando que éstos surgen en la conciencia –océano-. Confundimos el contenido –ideas, emociones- con el continente –la conciencia de la que todo ello surge-, y creo que ahí está la causa última de nuestros “males”). El poeta portugués Fernando Pessoa lo expresó de un modo bellísimo en estos versos: “Si pienso o siento, ignoro quién es el que piensa o siente. Soy tan sólo el lugar donde se piensa y se siente”. El “ego”, mi “yo” personal (esa identidad fantasma, ese personajito ficticio que todos nos creemos y nos creamos para habitar en el mundo y luchar en él), en todo caso regresa inmediatamente después de grabar los vídeos para recoger el equipo, descargar los archivos en el ordenador, editarlos, ponerles música, colgarlos en youtube, enviarlos a concursos, responder a la preguntas de cuestionarios como este, recibir (si llegan) los premios, etc. Es así y así es, le suene como le suene a quien esté leyendo esto. Pero no insistiré mucho más en el hecho de que no soy el “autor” de lo que hago, no vaya a ser que el jurado se lo tome al pie de la letra y me retire el premio, ja ja.

http://www.vimeo.com/6505410

¿Cómo conociste el concurso?

Un amigo me envió el enlace a vuestra web, esa fue la primera vez que supe del concurso. Tenía mis dudas, no estaba seguro de que “mis” vídeos encajaran en eso llamado “videoarte” o “videocreación”. Fue otra amiga la que terminó de convencerme. “Presenta alguno de esos vídeos ‘raros’ y ‘espirituales’ que haces”, me dijo, “seguro que a esa gente le llamarán la atención; eso si no se mueren antes del aburrimiento viendo planos interminables de bichitos en una ventana y de olas de mar yendo y viniendo”. Bueno, seguí su consejo y presenté “Parabthi”, un vídeo con olas de mar yendo y viniendo, bichitos en una ventana y alguna otra cosa más.

¿Qué futuro le auguras a la videocreación dentro del mundo del arte en general? ¿Crees que aún es una gran desconocida?

No sabría decir, sinceramente. Ignoro qué futuro tiene, sin embargo me atrevo a decir que le auguro un presente brillante. Es el presente, el instante presente, el Ahora, el único espacio donde cualquier cosa es verdaderamente posible. Y el videoarte o la videocreación me parecen un formato, un medio de expresión, lleno de posibilidades y de enorme potencial aquí y ahora, gran parte del cual todavía queda por explorar. A su relativa juventud (con toda la energía inaugural que eso supone) se une su versatilidad, su disponibilidad, la relativa facilidad con la que cualquier persona con inquietudes creativas puede hacerse con un sencillo equipo por poco dinero y empezar a “mirar”, a “experiementar” y a mostrar y compartir sus creaciones. No recuerdo quién dijo aquello de “si de verdad tienes algo que expresar, acabarás encontrando el medio para expresarlo”. En ese sentido, el videoarte es un medio maravilloso. Desde que cualquiera puede hacer un vídeo y colgarlo en internet gratuitamente (youtube, etc) el concepto de “creación artística”, de “artista”, etc. han cambiado enormemente, y creo que todavía no hemos visto nada. La verdadera revolución en el campo de la creación en general y en el de la creación audiovisual en particular, todavía está por llegar…

¿Tienes ya en mente cuál y cómo será tu próxima obra?

Aparte de los proyectos en los que ya estoy involucrado como guionista de cine, la verdad es que no tengo una “próxima obra” de videoarte. Desde hace dos años no paro de hacer fotos y de grabar vídeos, y siempre tengo varias obras en marcha a las que voy dando forma a ratos, en cuanto tengo algo de tiempo libre para ello (me refiero a piezas de videoarte de corte, digamos, “experimental”y “poético”, por entendernos). Pero sí puedo decir que actualmente estoy embarcado, con la ayuda de mi amiga Blanca Reyero, en la aventura de materializar algo bastante ambicioso y extravagante, un proyecto que combinará fotografía, escultura y videoinstalación, con la intención de presentarlo como propuesta de exposición en fundaciones, galerías, etc.

¿Podrías explicarnos brevemente cuál ha sido tu trayectoria en relación al cine, la fotografía y el videoarte?

A uno siempre le atrajo el arte, la literatura, el cine. A los dieciocho años me matriculé en una escuela de cine en Madrid. Allí conocí a mi amigo el cineasta Juan Carlos Fresnadillo, con quien escribí un cortometraje, ‘Esposados’, que él dirigió, y con quien desde entonces he trabajado en varias ocasiones. (Por cierto, el ‘buen amigo’ que mencioné antes, en respuesta a la pregunta de cómo conocí el concurso, es Juan Carlos; sin él nada de todo esto hubiera ocurrido). Durante muchos años me dediqué a tres cosas principalmente: perder mucho el tiempo, leer todo lo que caía en mis manos y ver muchas películas. Escribí y publiqué alguna novela de género juvenil, algunas en solitario, otras en colaboración con Roberto Santiago (hoy también director de cine; con él coescribí el guión de su primer cortometraje, ‘Ruleta’). Un día, hace ya varios años, la guionista Eva Cruz, con la que salía por aquel entonces (y gran amiga hoy en día), me regaló una cámara digital de fotos (una muy sencilla, pero que tenía función de vídeo). Y ya nada volvió a ser igual. El demonio de “hacer fotos” y de “hacer vídeos” me poseyó. Mientras seguía trabajando como guionista para cine y publicidad, empecé a interesarme por la fotografía como algo más que una simple afición para pasar el rato, y mi amigo el fotógrafo David Jiménez (que ya llevaba muchos años haciendo fotos, ganando premios y publicando libros) fue clave en esos momentos: él me animó, me enseñó un montón de cosas, compartió conmigo su experiencia y sabiduría con total generosidad. El salto o la transición al “videoarte” se produjo hace aproximadamente dos años, cuando metí mis cosas en una mochila, dejé Madrid y me trasladé a las islas canarias para empezar, digamos, una nueva vida. Mi amiga la escritora Antonia Molinero me ayudó a allanar el mismo camino (Madrid-Tenerife) que ella ya había recorrido años antes, prestándome su apoyo y ofreciéndome trabajo como profesor de guión en la escuela que ella fundó y dirige, la Escuela Canaria de Creación Literaria, algo que me permitió financiar mis “excursiones videoartísticas” por diversos rincones de esta y otras islas del archipiélago. Mi amigo el productor de cine y director de fotografía Sebastián Álvarez (con cuya productora Volcano Films acabamos de rodar mi primer cortometraje de ficción como director), me ayudó a recuperar cierta luz perdida en el camino cuando un día me visitó en la casa/cueva de ermitaño donde yo vivía por aquel entonces, me llenó la nevera de comida y me señaló el curioso hecho de que mi cámara de fotos estaba más tiempo en “modo vídeo” que en “modo foto” (aprovecha uno este espacio para confesar que todos los vídeos que he hecho hasta ahora, incluido Parabthi, han sido grabados con una cámara de fotos, no de vídeo, en concreto una Canon G7, dios bendiga a esa diminuta maravilla). El cariño a prueba de todo y los elogiosos y constructivos comentarios que Verónica Franco siempre dispensó a “mis” vídeos fueron también algo absolutamente decisivo en aquel momento, ella me hizo ver que quizá ahí, en esos vídeos, había “algo” que merecía la pena investigar. Pido disculpas si esto se parece más a una lista de agradecimientos que a una respuesta de entrevista, pero resulta totalmente imposible, por no decir injusto, hablar de la trayectoria de uno sin siquiera mencionar a algunas de las personas amigas (es imposible mencionarlas aquí a todas, pero ellas saben quiénes son) que te han apoyado en uno y otro momento de ese recorrido. Opino que la clave de la felicidad en la vida no está tanto en el amor como en la gratitud. Agradecer cada experiencia “buena” o “mala”, aprovechar la oportunidad de crecer y aprender de ellas, celebrar cada minuto vivido, y compartir con los demás lo que sabes y lo que haces, es todo lo que se necesita para vivir eternamente.‘Lo que das, te lo das. Lo que no das, te lo quitas’, dice Alejandro Jodorowsky. Y ‘gracias’ es una hermosa palabra que, pronunciada de corazón, alegra tanto o más al que la da como al que la recibe. Por eso digo gracias y gracias y gracias, especialmente a mis padres (este párrafo de “agradecimientos” quedaría como tiene que quedar si sustituyéramos cada punto y cada coma por sus nombres, Jesús y Teresa; no lo he hecho porque dificultaría mucho su lectura).

¿Con cuál de estos tres géneros te quedarías (cine, fotografía, videoarte)?

Con todos o con ninguno. Los tres son sólo aspectos aparentemente diferentes de una misma cosa, en realidad. Tres lados de una misma figura, tres aspectos de una misma energía. Fotografía, Cine, Videoarte. Padre, Hijo y Espíritu Santo, ja ja. Lo curioso es que no siento límites ni fronteras entre una y otra forma de “creación”. Esos tres lenguajes, al menos en mi caso, se iluminan y complementan entre sí. Pero si me obligaran a elegir a punta de pistola… bueno, dejaría que apretaran el gatillo. No, ahora en serio: elegiría el cine. Creo que a pesar del hecho de que en su mayor parte se ha convertido, para bien y para mal, en pura industria y puro marketing, el cine sigue siendo en mi opinión una de las cosas más fascinantes, hermosas y misteriosas que le han ocurrido al ser humano en los últimos cien años. Las películas son puro sueño, pura imaginación, y el ser humano necesita soñar, necesita imaginar, de lo contrario enferma irremediablemente. El psicólogo jungiano James Hillman afirma que “el alma necesita ficciones que curen”. Y creo que el cine, cuando quiere, cuando le dejan, cuando es arte, es la mejor medicina que existe.

“Jesús Olmo”

Todos sus vídeos:

http://vimeo.com/jesusolmo/videos/page:6/sort:newest

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